ES MAGIA



                                         Aquella noche la notó extraña. Comió compulsivamente la tapa de ensaladilla rusa y tragó dos cervezas como si fuera un cantinero de la más baja estofa. Después, cuando él fue a cogerle la mano, ella la retiró. Sin mirarlo a los ojos le dijo que había conocido a alguien y que lo suyo o aquello que fuese que tuviesen había terminado.
Permaneció sentado con la mirada puesta en el vacío de la silla que ella había dejado. Las palabras de ella en su mente se hicieron letanía. Solo reaccionó cuando el camarero le preguntó que si quería la cuenta.
Salió del bar al paseo marítimo y caminó un rato. Se sentó en el bordillo frente al mar y miró a la estatua de la diosa Noctiluca, sin querer se le escapó un porqué…
Un torbellino de aire como el terral lo envolvió en un abrazo cálido. La arena acompañó a la brisa y giró a su alrededor forjando un muro infranqueable. Una nebulosa de brillos plateados surgió del mar y la diosa hecha mujer bajó de su pedestal. Se aproximó y lo besó en la boca. Sus cuerpos desnudos se acariciaron. Abrazos de suspiros acompasados conectaron lo mágico con lo humano y el sortilegio acabó en hecho.

Despertó con el amanecer, abrazado a los pies de la estatua.

MODERNIDADES


No quise mentirme; sospechaba desde hacía tiempo. Llámale instinto o sabiduría inconsciente. Lo único que sé; es que cuando vi otro nombre con mi dirección en el ramo de rosas que Nico me envía todos los años por el día de los enamorados, me quedé intranquila. Algo más alarmada me puse cuando le pregunté que quien creía él que podía ser esa mujer y me advirtió, que en un día tan señalado, no era de extrañar que se hubieran equivocado en la floristería; -El ramo al menos te llegó-. La respuesta hubiese sido correcta y por supuesto no hubiese despertado en mí ningún recelo si aquel imperceptible tic del parpado derecho, el que le surge y le delata en situaciones complicadas, no hubiese aparecido. Aquello olía a chamusquina.

Aunque lo cierto, es que cuando aquella mujer apareció tras la puerta después de llamar, no me extrañé. Parecía como si todo mi yo se hubiese preparado para este momento.
—¿Eres Margarita? —Preguntó.
—Tú debes ser Ángela. — Confirmé.
Nos miramos y nos reconocimos cada una en la otra.
Después de una tensa conversación, en la que cada una ha satisfecho la curiosidad recíproca; la morbosa y la que no. Nos hemos quedado en silencio.
—¿Quieres una cerveza? —le he preguntado.
—Vale.
He pensado que somos tan opuestas en unas cosas pero tan idénticas en otras que nos complementamos.
Entre cerveza y cerveza  hemos seguido hablando; ya no de Nico.  Por un momento nos hemos mirado y nos ha entrado la risa; una de las dos ha soltado un ¡pobre Nico!
Y sí; tiene que ser duro para él tener que elegir entre una de nosotras. Esto último lo he tenido que decir en voz alta porque ella me ha respondido que no tendría por qué hacerlo.
—¿Nos vemos mañana? —ha preguntado al marcharse.
—Claro.
Después de intercambiar los teléfonos hemos quedado en llamarnos. ©


LUNATICOS

Hola, aquí os dejo el microrrelato "Lunáticos" ;)


Enhorabuena a María Jesús Medina por su microrrelato "Lunaticos", ganador de la edición del mes de febrero:
"En una vieja caravana de circo, la imagen de una mujer entrada en carnes figuraba encima del rótulo: “La Mujer Verde”. Al lado, otra imagen de un hombre con bombín y un generoso bigote anunciaba al “Hombre de Acero”.
—Será un bombazo. — dijo la mujer— Con nuestro regreso el público volverá al circo.
—No creas. — contestó el hombre— El circo, tal y como lo conocíamos está muerto. Nadie creerá que tu piel es verde y mucho menos que naciste de un huevo, como nadie creerá que mis implantes de piel son de acero, reales…
—Entonces…Tendremos que regresar.
—Me gustaba este planeta…
Las calendas del mes coincidieron con una gran luna blanca y mágica en el horizonte; en poco tiempo alcanzó su cenit. La caravana, estacionada junto a otras en Huerta Julián, salió despacio de su aparcamiento, buscó un lugar apartado y desapareció entre haces plateados de luz."

DOBLE EX


Faltaban veinte minutos para que empezara la próxima sesión. Dejé a mis amigas en la cola de los refrescos y decidí salir fuera. A la terraza del centro comercial y fumar un cigarro. Me anticipaba al regocijo inmediato cuando escuche la voz de mi ex;  “ponte la bufanda, hace demasiado frio”.
Se acercó sonriente y me plantó dos intensos besos. Al abrir la puerta, el terrible contraste de temperatura me hizo temblar. Era uno de esos días en los que el frío se apodera del aire, de la atmósfera que nos envuelve y la humedad usurpadora se instala en nuestros huesos.
De forma instintiva nos colocamos junto al pilar para protegernos del viento de poniente. Allí solíamos fumar cuando salíamos juntos. Me miraba con aquella expresión cautivadora tan conocida por mí y a la que él recurría, no solo conmigo, en la creencia petulante de que le hacía irresistible. No puedo negar que en aquella época conseguía convertirme en una marioneta de sus deseos.
Me preguntó, seguro de conseguirlo de nuevo, que si quería un cigarro. Mi corazón se serenó cuando aliviada recordé; que lo había dejado.

LA PLANTACIÓN

       El símbolo “esquematológico” del endurecimiento subversivo de la moneda, la atrajo como nexo cautivador de su más preciado don.
       No habría habido endurecimiento más prodigo que la interrogación tautológica del supuesto real de una ficción creída, y del abatimiento esquemático de un terrón de azúcar moreno.
    La maquinaria de lento comienzo en estrategia consolidada, rindió culto al endiosamiento monetario de la región, confiscando los errores enemistados del gran capitalista. Despechado del círculo, en enema lisonjero, con fabulas clandestinas salió despedido en tiaras de absurdo despojo, después de exprimirle hasta las primeras gotas del humor vehemente que largamente lo habían lapidado en lustros protegidos.